Hermanos

de La Salle

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¿Quiénes somos los Hermanos de La Salle?

  • Los Hermanos de La Salle seguimos la llamada del Señor y nos consagramos enteramente a Él. Dedicamos toda nuestra vida a la misión de la educación, tanto humana como cristiana. Educamos evangelizando y evangelizamos educando. De este modo, queremos ser signo de fraternidad.


    Se nos conoce con este nombre por el apellido de nuestro Fundador, San Juan Bautista de La Salle, pero el nombre que él nos dio es el de Hermanos de las Escuelas Cristianas. Desde el origen, en la Francia del siglo XVII, somos religiosos laicos consagrados a la educación humana y cristiana de niños y jóvenes en más de 80 países.

Expresamos nuestra entrega total a Dios mediante el testimonio de una vida sencilla y comprometida, desde la fe. Por medio de nuestros cinco votos religiosos: asociación para el servicio educativo de los pobres, estabilidad, pobreza, castidad y obediencia, nos comprometemos delante de Dios, con toda la Familia Lasallista y toda la Iglesia, en la misión de evangelizar.

 

Ser Hermano es… educar apasionadamente

 

Ser Hermano es… vivir comunitariamente

 

Ser Hermano es… orar profundamente


Ser Hermano es… servir humildemente

El Hermano es alguien que sigue la llamada del Señor y se consagra enteramente a Él a través de los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia, para dedicar toda su vida y todas sus fuerzas a la misión de educar a los niños y jóvenes; en otras palabras, a ser religioso educador.

El Hermano forma una comunidad con los otros miembros del Instituto, y todos se comprometen a «mantener las Escuelas Cristianas juntos y por asociación», especialmente para el servicio de los pobres, y para llevar a cabo cualquier misión que se les confíe, en cualquier lugar donde sea enviado.

El Hermano es un «laico» y no tiene como objetivo el sacerdocio, porque su ministerio no implica realizar las funciones sagradas de la liturgia o administrar los sacramentos. 
Su misión consiste en educar a los alumnos de manera cristiana a través de una educación que incluya contenidos tanto profanos como religiosos.

El Hermano es un apóstol cuya vida se dedica a ayudar a los alumnos en sus necesidades y problemas. ¡Más que ser un amigo, busca ser un «hermano» para cada uno de ellos!

El Hermano es catequista y educador en la fe de sus alumnos. Les habla de Dios, les enseña las verdades de la fe y les ayuda a vivir sus vidas como cristianos, y les conduce al conocimiento y al amor de Dios para que crezcan constantemente en la fe.

El Hermano se muestra atento y preocupado y por todos los alumnos que Dios le confía, pero tiene un amor especial por los alumnos más pobres, ya que necesitan más ayuda.

El Hermano vive en unión con Dios. A través de la oración, adquiere la fuerza para llevar a cabo su ministerio como educador para acercar a los alumnos a Dios.

El Hermano es maestro por profesión. En consecuencia, busca constantemente perfeccionarse a sí mismo a través del estudio y la reflexión personal para poder llevar a cabo sus tareas con mayor competencia.